El beso. Carlos Magdalena
Hasta que llegó Sánchez todos conocíamos, más o menos, el tipo de besos que se podían dar, besos tiernos, besos apasionados, besos con lengua, besos por pura lástima, besos robados, besos lascivos pero no habíamos llegado al beso electoral. Sánchez, que no se arredra por nada ni por nadie, en su objetivo no ya de ganar sino de no perder las eleciones de forma estrepitosa, se ha inventado el "beso electoral"