Falsa representación de la calle. José Antonio Ávila López
En la España reciente, tras unos años de cierta tranquilidad, el llamado «caso Maricarmen» nos ha devuelto la chusma, y no ha sido algo casual, ya que miembros del «Sindicato de inquilinas», que tiene tres mil socios y está fuertemente subvencionado y protegido por el PSOE y en unión de lo más granado del hampa madrileño