La televisión del sueño. Carlos Magdalena
Antiguamente, y ahora también, para dormir se utilizaba lo que yo denomino "el libro del sueño". Era ese libro que tenías siempre en tu mesita y que sólo lo abrías cuando ibas a dormir, que podía ser distinto a otro que elegías durante el resto del día. Los tiempos han cambiado, nosotros también, y ahora estamos también enchufados a las pantallas.
Antiguamente, y ahora también, para dormir se utilizaba lo que yo denomino "el libro del sueño". Era ese libro que tenías siempre en tu mesita y que sólo lo abrías cuando ibas a dormir, que podía ser distinto a otro que elegías durante el resto del día. Los tiempos han cambiado, nosotros también, y ahora estamos también enchufados a las pantallas.
Somos otras personas, vivimos en el mundo de las prisas, el agobio y el aceleramiento, de la robotización, de la tecnología transformadora de tal manera que cuando te despiertas te das cuenta que lo que has comprado ayer ya no te sirve hoy porque hay algo que lo ha superado y mejorado. Tenemos otras costumbres y para dormir en las noches lo hacemos ojeando el teléfono, el iPad, viendo la televisión, es un decir lo de ver porque muchas veces simplemente escuchamos su run run y cambiando de canal en canal desde el mando.
Tenemos que reconocer que es difícil ver, seguir e incluso comprender estos canales que nos abordan. Y no te digo de los servicios de información, lo que se llamaban los telediarios, la mayor aberración porque según la cadena te desinforman de una u otra manera, engañándonos, algo que cumplen a la perfección. Pero también es cierto que carecen de credibilidad y no les hacemos caso ni cuando ocasionalmente nos cuentan la verdad.
Existe una notable diferencia entre el libro productor del sueño y la televisión del sueño. El libro, si escoges uno bueno, de buen autor y temática, te puede llegar a desvelar, a quitar el sueño y no te duermes hasta acabarlo o avanzar intrigado, has hecho una mala elección si al día siguiente tienes que trabajar, ese déjalo para otra hora y cómprate un tostón. Por contra la televisión en la noche, si la pones, es muy fácil que te entre la adormidera y en pocos minutos ya estés listo para ir a la cama y coger la horizontalidad.
No sé lo que elegirán ustedes pero entre la televisión aburrida o mentirosa del sueño y el libro no hay color. Por favor si compra un libro no lo mantengan mucho tiempo en la mesita de noche o del sillón, léanlo porque siempre será mejor opción.
Y es que la vida que vivimos es muy complicada porque la vivimos al son de las campañas y la manipulación. ¿De qué campañas?, de las que sean.
Las hay por cualquier motivo, y las imponen las agencias de marketing que proliferan como setas contratadas por la sociedad de consumo, por los políticos para tenernos dormidos las 24 horas del día y ayudándose de todos los medios a su alcance. ¡Qué ustedes lo duerman bien!
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Comentarios(1):
Eres un crack Carlos como el vino cada vez más maduro, pero más exquisito al paladar